Domingo (lunes fiesta) - Lo que quiero ser y lo que soy

11 05 2008

Hay una gran diferencia entre lo que uno es y lo que quiere ser. Sin embargo, no es tanta la diferencia entre lo que se quiere ser y lo que se puede ser.

Atiende. Paso horas y horas en las que, sencillamente, no hago nada. Este concepto es difícil de entender por mucha gente, quizás porque nunca han experimentado verdaderamente el “no hacer nada”. La gente utiliza erróneamente este termino cuando, por ejemplo, leen una película o ven un libro. Sin embargo, esto para mí es hacer. Cuando yo hablo de hacer nada, me refiero a, por ejemplo, leer un párrafo repetidamente hasta la obsesión, sin siquiera prestar atención a lo que dice ese texto. Son instantes de desconexión de la realidad, de evasión absoluta. Porque, sencillamente, no estoy en mundo alguno. Soy un zombie.

Es por eso que soy tan inculto, tan mediocre en mis estudios y tan torpe socialmente. Porque cuando la gente normalmente no estudia, dedica ese tiempo a alguna cosa que le forme en alguna otra dirección. Yo no. Yo dedico ese tiempo literalmente a nada. No es algo que me guste, no es por pereza. Es una tristeza interior que me inclina a no posicionarme en ninguna modo de vida. Es una forma de suicidio cobarde y silenciosa.

Sin embargo, como digo, esta no es una actitud que me resulte agradable para mí mismo. De igual manera que el suicida que apoya su cuello en el acero de una vía de ferrocarriles no busca el éxtasis ni la comodidad en ello. Es una negación del mundo. Un cerrar los ojos ante las alturas para no sentir el vértigo que nos produce vivir. Pero preferiría no tener que cerrarlos.

Sin embargo, hay algo que me sorprende de mí mismo. Sé que quiero ser algo más. Sé que quiero hacer otra cosa. Expresé una parte de ello en el post anterior. También, yo, a veces me sorprendo a mí mismo por como escribo algunos sentimiento, por mi forma de deformar la realidad hasta amoldarla a mi alma. Es ésta de las pocas cosas que me reportan verdadero placer. Son sólo unos minutos pero el día entero parece girar entorno a ellos insconscientemente. Porque focalizo mi mente en una reinterpretación del mundo en la que después puedo recrearme. Produzco y consumo mi propia droga.

Está bien ser un yonki unos minutos al día, una hora o dos incluso. Adormece tu mente, la deja descansar y la prepara para la batalla. El problema aparece cuando el caballero piensa eternamente en una guerra que no acaba de librar. Cuando diseña la estrategia, los recursos que necesita, las situaciones en las que se encontrará. Pero todo ello sucede en un mantel de ilusiones que el viento acaba deshaciendo.

Siento que puedo ir a la guerra e incluso sobrevivirla. Lo sé porque ya he librado algunas pequeñas batallas de demostración u entrenamiento. El problema es que sigo siendo demasiado cobarde. Estoy tan seguro de que puedo ganarla que poner a prueba mi suposición y arriesgarme a fracasar me produce un pánico enorme. En mis ideales, yo soy un hombre grande pero una voz interna sospecha que soy un gusano. Que si no actúo, la sospecha se queda en sospecha. Pero que si muevo un dedo la sospecha se convierte en certeza. En el mundo de las probabilidades yo puedo ser cualquier cosa, en la realidad sólo soy una y me da miedo saber cual es.

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Así que, ¿pretendes ver todos tus espejismos desde la distancia o tendrás el valor de correr hacia ellos?

Tienes que reaccionar, tienes que darte cuenta de que ahora vives en un sueño, alejado de la realidad. Cuanto más tiempo permanezcas en él, más te costará salir. No tengas miedo porque no hay mayor gloria que la que te proporcionará el camino de tu propia alma. Ella te guiará mientras la sigas escuchando. Todos los demás son ilusiones banales. Cuando has ganado lo que no te importa, no has ganado nada en verdad. Camina su sendero en la realidad y abandona tu mar de fantasías. Sólo hay un destino verdadero al que debes dirigirte. Sábelo y persíguelo. Ganes o fracases poco importa, sólo hiciste lo que debías y cualquier otra cosa hubiese sido una farsa . No busques más porque no encontrarás nada nuevo. ¡Vuela!

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A veces pienso que todo lo que hago es de juguete…

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Quien diga que el físico no importa, miente. Importa y mucho. Importa a los que buscan tetas e importan a los que buscan almas. Me explico.

A lo largo de estos 14 días visitando perfiles y más perfiles he notado una gran diferencia entre las féminas que son objetivamente guapas y las que no.

Las primeras se saben deseadas y, por tanto, no tienen necesidad de hacer esfuerzo alguno por alguien que se acerque a ellas. Éstas, siendo conscientes de que poseen un activo de alto valor social, no pueden actuar como si no tuviesen nada entre manos. Por lo tanto, exigen que para que ellas pueden realizar cualquier esfuerzo, cualquier entrega, el que se acerque ha de ser líder de un clan o cerca de ello al menos. Es una transacción económica. El resto son siervos que utilizarán a su gusto.

En cambio, un sector importante de las féminas menos agraciadas o de belleza subjetiva, son mucho más accesibles, más predispuestas a un intercambio limpio de ideas, mucho más confiadas. Digamos, que éstas son humanos dignos. Que se vanaglorian de su pensamiento y no del azar.

Así que el problema es que el ser humano que consigue algún tipo de poder adquisitivo (sea dinero, belleza o cultura) estadísticamente se vuelve intratable. Ya que ellos ahora tienen algo que desconfían que alguien les robe. Pero por todos es sabido que, aquel que tiene miedo, pierde su dignidad. Es una rata.

Persigamos lo que persigamos y tengamos lo que tengamos, no aceptaremos que se traten las “virtudes”, nuestras o ajenas, como si fuesen mercancía con la que negociar. Valoraremos quién mueve los hilos y no los hilos. La personalidad, la esencia, sobre cualquier otra cosa. En caso contario, favoreceríamos el capitalismo social. La competitivad sobre premisas absurdas. Nunca despreciemos a nadie que se nos acerque. Siempre se ha de agradecer el interés que cualquier persona muestre por nosotros.

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No valores a la gente por lo que tiene o lo que memoriza, valórala por lo que realmente es, por su esencia más profunda. Será la única forma de que no te lleves un desengaño. Hay muy pocas almas puras y muchos caminos a un mismo objeto.

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Esto huele a mercado, a marketing, a falsedad.




Sábado - Espejismos

10 05 2008

Crees ser uno de ellos. Te ríes con ellos, ellos se ríen contigo. Logras compartir algunos de sus placeres, consigues manejar el cuerpo a cuerpo e incluso las miradas. Conversas, te valoran y valoras. Dominas la broma, la ironía y el sarcasmo sin nunca cruzar la línea…

Sin embargo, ellos saben, ellos sospechan. Tú estás actuando, ocultas algo. No eres trigo limpio. Pequeños gestos, palabras descuidadas, pensamientos liberados accidentalmente, pisas la línea un instante…

Te interesa algo de todos los clanes pero no formas parte de ninguno. Coges la esencia y te marchas. Ellos te ven venir, saben que tarde o temprano te irás. Cierran el círculo. “Tú aquí no entras”. Tomas unas notas y huyes.

Eran muchos. No puedo pensar en más de una cosa a la vez. Sé reir con alguien pero en grupo es un imposible. Una sonrisa demasiado actuada acaba atrayendo miradas de sospecha. “¡Fuera!”.

Te dan la espalda y te desesperas. Aquí tampoco me reciben o siempre estoy en una fila por detrás del círculo central.

Si no compartes tu alma con nadie, ella resta incompleta. Y cada vez se vacía más y más… Llegando un momento en el que tú ya no sirves para ellos. No tienes nada que ofrecer, tú ya no tendrás derecho a recibir.

Y de la algarabía inicial con la que todos los clanes te recibían, tu trayecto acaba en la estación del silencio y el aislamiento. Ves la fiesta desde lejos, oyes el ruido a través de los cristales. Sabes que esa no es la música que más te gusta, pero quieres bailar. Pero tú no sabes mover el cuerpo como ellos lo hacen, porque cuando ellos aprendieron tú estabas en otra parte. Fingiste saber algo pero te han descubierto. Ahora los que alegremente te recibieron ya no te miran, ni responden a tus súplicas. Y cada vez te rezagas más y más en una escuela de la que nadie habla pero que es la más importante de todas.

Sólo quería complicidad, confianza. Sólo quería compartir una bebida en una bonita plaza mientras se mantiene una conversación ilusionada. Sólo quería ir al cine a ver una película europea y salir e ir a cenar en un restaurante acogedor. Sólo quería caminar por la playa, sus ojos brillantes, su sonrisa tierna y palabras surcando mares. Sólo quería sentir su mano estremeciéndose en mi pierna en una novena sinfonía. Sólo quería descubrir nuevos mundos, nuevas cimas sobre un sillín o nuestros pies. Sólo quería sentir su cuerpo entero abrazado al mío en una despedida. Sólo quería saber que una parte de mi alma era ella, y que una parte de ella, era yo.

Te he buscado, pero sólo he conseguido preguntarme desde los rincones si esa serías tú. He pretendido esperar que me descubrieses escondido. Le miraba fijamente, esperaba sola. “¿Me esperas a mí?”. Unos minutos después le recoge alguien y se van alegres, con sus manos cogidas. Mis ilusiones caen y yo con ellas.

Quería tener una cumbre a la que cuidar y mirar para así yo estirarme y crecer. También quería yo ser cima para que esa persona creciese.

Sin embargo, no ha sido así. Y cada vez empequeñezco más y más… No pertenezco a ningún clan, no puedo pertenecer a nadie.

Yo soy de ninguna parte, yo soy de nadie.

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Cuando alguna vez alguien abrió la puerta de la sala de estar, cerró inevitablamente la de su alcoba. Estos son peores que los que no te abren la puerta principal. Son los que te utilizan y te hacen mirarte en un espejo deformado que rasga tu alma. Se crea una falsa ilusión durante largo tiempo, te sometes a sus caprichos y bebes sus desprecios. Cuando ya no te necesitan te lanzan del automóvil, que tú ves, tirado en la cuneta, huir a toda velocidad con una sonora carcajada.




Viernes - Tú no puedes

9 05 2008

Me había encontrado hoy con un viejo compañero (se rezagó cursos atrás) y buen amigo. Estuvimos hablando largo tiempo. En un momento de la conversación le comenté que tenía en mente, y para ello me preparaba secretamente, un plan de futuro. Éste no tenía absolutamente nada que ver con mis actuales estudios. Aunque, eso sí, terminarlos es una condición necesaria para poder llevarlo a cabo. Le impactó sobremanera la sola posibilidad de que pudiese abandonar el campo de conocimiento que nos une. Él me considera como la única persona que conoce, además de sí mismo, que tiene un interés puro, real, por lo que estamos estudiando. Los demás son esclavos del sistema que sólo quieren ganarse la vida con algo, tratan lo que estudiamos, en realidad, como algo menor.

Él tiene parte de razón. La mayoría de la gente de mi carrera tiene un interés relativo por el significado de lo que entre manos tenemos. Esta carrera es de las que proporcionan fama, gloria eterna y un buen sueldo. Nuestros estudios no se valoran pero sí el trance de haberlos superado. Cuando alguna vez he oído hablar de recibir un nobel siempre ha sido dentro del marco del éxito, sin importar el descubrimiento que desencadenó en ese nobel.

Antes de entrar y poco después, siempre consideré los conocimientos de este campo como los más profundos y trascendentales a los que puede aspirar a conocer cualquier ser humano. Cualquier otro campo no dejaba de ser, en el fondo, una ramificación de lo nuestro.

Sin embargo… En algo dentro de mí, o en la facultad, o en ambos he ido notando una decadencia progresiva. En cada asignatura no se buscaba el conocimiento puro sino que estudiarla y aprobarla (si es con buena nota, mejor) es una medalla que irse colgando. Todo hasta llegar al final de la misma, donde se crean categorías de obreros segón sus distinciones… Supongo que nadie, conscientemente, se lo plantea así. Pero las actitudes son estas. Son poquísimos los estudiantes que profundizan más allá de lo estrictamente necesario. Son escasos los que intentan extraer consecuencias elevadas de lo que se acaba de examinar. Nuestro campo es una forma de filosofía pero, sin embargo, son pocos los que hacen filosofía, son pocos los filósofos.

Por eso, cuando se mezcló en la conversación, por unos momentos, aquella compañera de la que tanto he hablado, sentí que quizás yo estuviese equivocándome cuando, con mi actitud, dejaba perfeccionarse esta forma de proceder tan repugnante.

Ella dijo: “Sí, yo veo bien que se dedique a eso aunque no tenga nada que ver. Yo no le veo como a alguien de lo nuestro. No, no le veo. Esa cosa nueva que él dice le va mejor”.

Ella ve que no estudio lo que en clase se nos pide. Pero creo que, a pesar de eso, soy yo muchos más de lo que el nombre de la titulación dice que ella. Curioso que esa crítica provenga de alguien que parece no haber leído un solo libro de divulgación en su vida y que ha reorientado sus estudios al mundo profesional. Curioso que provenga de alguien que se plantea las consecuencias trascendentales de lo que estudiamos como si fuesen meras anécdotas.

En algo me estoy equivocando… Abandonando silenciosamente esta carrera estoy haciéndoles creer a ellos que lo que hacen es lo correcto. He demostrarles que se equivocan. La única forma de dar una lección es alcanzar a tener sus medallas para después despreciarlas. Mostrarles que estudio porque me interesa la esencia de nuestro campo, no por honor o trabajo. Sólo lo entenderán de esa manera, ganándoles en su propio campo pero yendo por el camino que desprecian. Sólo el conocimiento. Y una vez les haya ganado, seguiré igualmente con mi plan de futuro. Les estaré diciendo que no me voy porque no puedo sino porque no quiero vivir en el sistema que ellos están defiendiendo sigilosamente, insconscientemente. Porque repudio el sistema que ellos defienden. Seré un caballo de Troya.




Jueves - El rumor de la brisa

8 05 2008

Una extraño silencio me ha acompañado durante la última parte de esta tarde. Ha sido una tristeza que ha emergido de repente, una seriedad inesperada. Se me nota. Sé que se me nota mucho cuando hablo o escribo. Resulta desagradable. Un estado de incontinencia mental en el que se dice cualquier cosa que se pase por la cabeza, sin que importen sus efectos. Y cuando no, no se dice nada. Símplemente, se pierde el control sobre el buen uso de las palabras.

Algo pasó hoy. Me he dado cuenta de que tengo un defecto, o una debilidad. Sospechaba de ella, pero no la había reconocido. No puedo realizar dos tareas simultaniamentes.

Soy un inútil cuando pensamientos de origen distinto se mezclan en mi mente. Se produce un estado de indeterminación que me impide caminar hacia una dirección concreta. La forma de evitar esto es tratar cada asunto de forma independentie, compartimentos estancos donde las fronteras estén bien diferenciadas. Lo paradójico de esto es que el amante de la fusión, yo, es incapaz de trabajar mezclando cosas. El camino hacia el ideal nace en el reconocimiento de lo imperfecto.

Hoy estuve estudiando de una forma normal… Unas horas… Fue una sensación agradable.




Miércoles - El mayor de los fracasos

8 05 2008

Nunca hubiese creído que este iba a ser el desenlace a uno de mis mayores enigmas. ¿Qué pasaba si, símplemente, dejaba de ir a clase y estudiaba el temario por mi cuenta? Ayer, por la noche, pensé en ir a la primera clase y no a las dos siguientes. Así tendría toda la mañana y la tarde libres. Pero no estaba seguro… Nunca lo había hecho sin una justificación suficiente. Probablemente una vez estuviese en la primera clase me quedaría en las restantes…

El destino, o la obsesión por un pensamiento justo antes de dormir, decidió por mí. No recuerdo, en mi etapa universitaria, haberme quedado nunca dormido. El despertador sonó varias veces y la radio se encendió. Yo no me inmuté. Una hora después mi madre entró repentinamente en mí habitación y mis párpados se abrieron brúscamente. “¿Hoy no tienes clase?”. “Sí, sí que tengo…”. Miré el reloj. Ya no podría ir a la primera. Si me daba prisa, podría llegar al comienzo de la segunda. Eso no era lo que el destino esperaba de mí. Esto era una lección que tenía tomar. “Hoy no voy a ir a clase, me quedaré estudiando”, contesté.

Empecé muy seguro de mí mismo. Analizando con detenimiento cada uno los párrafos que pretendía entender. Sin embargo, las distracciones empezaron a pasearse burlonamente por mi conciencia. Primero una llamada al ministerio, después un vistazo a algunas páginas de cursos, más tarde un correo electrónico… Cada vez me resultaba más y más complicado centrar mi atención en lo que con tanta dedicación y placer me había entregado los primeros minutos. Las horas pasaron, llegó el mediodía y la santísima hora de la comida. Había avanzado muy poco. Tomé una pequeña siesta y de repente se había hecho muy tarde. Volví a intentarlo… No podía ser. Otro correo electrónico, esta vez proveniente de la página de contactos, volvió a sacarme del mundo de las ideas. Ese correo acabó convirtiéndose en una conversación cibernética. Acabó tarde. Aun podría utilizar unas horas. Otra distracción apareció por mi mente relacionada con mi próxima vida parisina. Cuando ésta acabo, nuevas conversaciones… Se fue haciendo cada vez más tarde. Me duché sobre las 12 de la noche. Ahora son las 2 de la madrugada, no he cenado y estoy igual que a las diez de la mañana con mis estudios.

Es el mayor fracaso porque siempre confié en algún día tomar una decisión un poco rebelde, no ir a clase y definitivamente estudiar por mí cuenta. Siempre había creído que eran las cadenas del convencionalismo las que me impedían actuar con dignidad. Hoy el destino me ha enseñado que perseguía una pista equivocado.

Hoy se ha apagado un luz dentro de mí. No sé si se ha encendido otra.




Martes - Amor es admiración

6 05 2008

Y ayer recibí un mensaje de una enamorada que creo que me tiene idealizado hasta el extremo. Alguien con quien hablé durante muchos años hace mucho y que ahora, de vez en cuando, nos recordamos nuestras existencias puntualmente. La inmensa mayoría fueron conversaciones cibernéticas pero, en una ocasión, llegamos a hablar mirándonos a los ojos en la capital del estado. Una tarde que nunca olvidaré.

De todas formas, la trama de esta historia es lo que menos importa aquí. La cuestión es que ella aun retiene una imagen de mí que forma parte de mi pasado. Ella, inevitablemente, cree que esa persona sigo siendo yo. Y este es el punto importante, cuando hablo de mi yo pasado lo hago como si ese, definitivamente, ya estuviese muerto. Esta chica me ha recordado varias cosas de mí que yo hacía tiempo que olvidé.

Lo reconozca o no, en estas páginas de contactos por las que he navegado estos últimos meses he estado buscando amor. Si aguien me hubiese dicho que alguna de estas relaciones que encontrase sería la definitiva, yo no me hubiese negado a ello con demasiada brusquedad.

“Si no sabes lo que buscas, no lo encontrarás aquí” así decía una frase en uno de los perfiles, como si de una señal de callejón sin salida se tratase. Buscaba amor, sí, ¿pero por qué? ¿para qué? ¿cómo quería utilizarlo? Esa es la pregunta que yo no me atrevía a responderme a mí mismo. Así, después, leyendo el mail de esta chica supe que había estado buscando basura en un contenedor. Buscaba a un mesías que me salvase de mi vacío. Pero leyendo su mail me di cuenta, nuevamente, de lo que realmente significa amor. Amor es admiración con una pizca de irracionalidad, de instinto. Pero, ante todo, es admiración. Cuando el amor no es eso, se acaba convirtiendo en un pasatiempos o en un síntoma de debilidad.

Pero es ridículo pensar que se puede buscar a alguien a quien admirar. No se puede realizar esa búsqueda de forma consciente a menos que uno sea un estúpido. Porque la persona a admirar no se le presupone su existencia. Se sabe que hay gente con un brillo especial y intuímos que ahí podemos encontrar a alguien con quien compartir buenos momentos. Pero de ahí a esperar que lleguemos a admirar a alguien… Para admirar a alguien éste ha de resultar, en algún aspecto, una cumbre en las alturas que nosotros miremos con asombro. Cuando uno es pequeño, cualquier montículo resulta elevado. Cuando uno no se tiene así mismo por algo a ras de suelo, encontrar una cima alta a la que mirar tapándose los ojos es una cuestión más complicada. Por eso a los hombres pequeños les resulta fácil enamorarse. Por eso a los grandes les resulta tan complicado. Cuando no admiramos sino que jugueteamos con asuntos del amor en realidad no tratamos con el alma sino con nuestra polla. Si esos asuntos los tratamos como una golosina de la que alguna vez se hace un exceso pero de la que no dependemos lo más mínimo, entonces estaremos actuando con inteligencia. De lo contrario, si confundimos polla con admiración nos condenamos a la mediocridad vitaliciao o hemos asumido nuestra debilidad (falsa o real).

Además, ese mail me recordó que yo había dejado morir tanto mi corazón que ya me había vuelto insensible a las cosas puras.

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Acudí al laboratorio sin tener ni idea de lo que había que hacer. Además, mis compañeros ya habían hecho una asignatura muy relacionada, por lo tanto el contraste entre ellos y yo era enorme. Prestaba mucha antención porque sabía que caminaba en la cola de la caravana. Pero podía hacer poco. Yo era un completo ignorante y para ellos, en principio, era una minucia. Les dejé hacer, lo contrario hubiese sido ralentizarles hasta el extremo sin justificación. Habían dos mesas distintas disponibles, cada uno utilizó una, yo les miraba y al final sin casi ya entender qué hacían. El experimento les salió mal, a ambos. En realidad, toda la clase estaba en una situación muy semejante. Ellos abandonaron, ya lo habían hecho tan bien como pudieron. Me senté y me puse a hacerlo yo solo. Recuerdo que en mitad del montaje pensé “No sé por qué estoy haciendo esto si seguro que al final no funcionará o que se acabará el tiempo o se cansarán de mí y ni siquiera podré ver resultado alguno en mi esfuerzo”. Lo hice muy despacito, me conozco y sé que me despisto muy facilmente. Iba marcando lo que hacía para que cuando aumentase la complejidad no me confundiese ya que, como digo, tengo mucha tendencia a ello. Acabé el montaje. Probamos si funcionaba… Nada, no funcionaba. Entonces reparé en que había estado pensándolo como si unas partes importantes del montaje estuviesen en una dirección. No estaban así, había que darles la vuelta. No resultaba fácil girarlas porque, precisamente son el núcleo del asunto y había un montón de cables cerca que si se desconectaban se echaría todo a perder. Logré, con cierto trabajo, darles la vuelta. Probamos otra vez el resultado. Funcionó :). El idiota, el tonto que no tenía ni idea de nada logró hacer el montaje que los más experimentado no habían conseguido. Media clase vino a verlo. Yo ni siquiera ví con mis propios ojos la verificación del funcionamiento, de tanta gente que había. Sólo fue una cuestión de fe, perseverancia y conocer las debilidades propias (en este caso, mis despistes y que me desanimo fácilmente).

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Llegué a casa. Había una carta del ministerio de educación, departamento de becas. Hacía tiempo pedí una beca para estudiar francés, un mes, en Francia. El ministerio da 1600 euros para ese fin si te la concenden. Poder recibirla sería una grandísima ayuda para mi próxima vida como estudiante Erasmus en ese país ¿Impedimentos? Muchos. Lo primero es que a mí ya me habían concendido una beca menor de inglés para este curso y según lo que parecía decir el BOE y me dijeron por teléfono, son incompatibles. Además, según ya había leído en convocatorias anteriores, requiere que hayas hecho francés en la ESO. Yo no sólo no lo he hecho sino que además no tengo ni idea de francés (no lo he estudiado en mi vida :D) . También estaba que el número de becas que otorgaban era como diez veces inferior a las de inglés y que su tramitación es mucho más complicada. Las de inglés es rellenar un simple formulario por Internet. En este caso, se tenían que adjuntar un expediente firmado por parte de la universidad y enviarlo a una dirección de correo postal que no aparecía por ninguna parte. A pesar de los pesares, envié todos los documentos de la beca el último día. Adjunté también un escrito en el que decía que estaba dispuesto a renunciar a la otra beca inglés. En realidad, según me informé, esto no sería tan fácil. Ya que yo había ido aceptando cosas de la otra beca e incluso pagado unos 100 euros que se requieren.

Abrí el sobre. Era extraño que me enviasen una carta. Cuando me dieron las becas anteriores me informaron por mail. Ya me esperaba una explicación detallada de por qué yo no tenía derecho a esa beca… La carta dice que me han dado la beca y que tengo 15 días para reservar el curso :). Hoy salté dos veces lleno de alegría. Toda una rareza en mí pero….

SI QUIERES, PUEDES.




Lunes - Abrumado

5 05 2008

Me abruman las obligaciones, mis deberes, los requerimientos sociales.

Cuando comienzo a estudiar se produce una cascada de pensamientos negativos. “No vas a poder, es muy difícil para ti, tardarás una eternidad para un resultado muy mediocre”. Después lo acabo consiguiendo con mucha más facilidad de la que pensaba.

Pero el tiempo pasa, pasa… y vuelven esos pensamientos. Vas a acabar muy tarde, mañana estarás destrozado e infeliz por no haber hecho nada particular de ocio. “No puede ser que me enfrente a tantítisima infelicidad” y entonces intento huir de ese infierno que parece avecinarme.

Creo escenarios demasiado oscuros para lo que en realidad son. Y sólo cruzando completamente de vez en cuando las sombras se pueden apreciar verdaderamente las cimas luminosas.

El día de hoy no sé como definirlo… En sentido práctico podría haber ido infinitamente mejor. Aunque empezó muy fuerte. Mucho. Pero acabé cayendo en la misma trampa de siempre. Ya no es cuestión de un “no deberías” sino de un “NO” rotundo.




Domingo - Pesadilla

4 05 2008

El pantalón del pijama estaba en la lavadora. Ayer, a las cuatro de la mañana, cuando me acosté, no tenía nada que ponerme para dormir. La cama, claro, no estaba hecha. Puse el despertador a las 12 y media del mediodía. Símplemente me acosté con los calzoncillos puestos y una camiseta muy vieja y fina. Me eché por encima una pequeña manta que cada quince minutos caía al suelo.

~Estaba en una especie de campo de trabajo, como un campamento. No al estilo nazi, pero como obligado porque tenía la sensación de que era algo de la universidad y tenía que aprobarlo. Además, la carga de los estudios restantes también la tenía que soportar. Tenía la sensación que estaba en la misma situación que ahora pero con lo del campamento añadido. Estaba perdido, ya iba a ser imposible levantar cabeza…~ Desperté a la una y media del mediodía. Sudando, aun asustado y como odiándome profundamente.

Consulté mi página de contactos. Una chica muy ruiseña me había dejado otro mensaje a las cinco de la mañana. En broma me dice que mi humor es muy extraño pero divertido, que soy un desplazado en el tiempo… En el anterior mensaje ella me dijo que había pasado el puente estudiando. Me sentí aun más miserable. Otra vez he desperdiciado una oportunidad de oro para recuperar mi retraso. ¡¡Otra vez!! Y lo que de verdad es peor es que ha sido a cambio de nada. Quería ir a dar una vuelta por el centro de la ciudad, ver alguna película, hacer ¡¡algo!!. Nada… Nada… He estado todo un puente condenado a mi vacío. Soy un cobarde, un cobarde. Esa es la pura verdad. Me da miedo estudiar por enfrentarme a estudiar. Me da miedo hacer algo alternativo por miedo a reconocer que abandono ese desafío por unas horas. Mientras el resto de los estudiantes estudian, aprueban, les van bien las cosas y además salen, se divierten, leen, escriben, van al cine, a conciertos, con amigos y los que son más marginados juegan a videojuegos…¡¡Yo no hago NADA!! Yo no estudio, ni leo, ni veo películas, ni salgo a ninguna parte y muy difícilmente puedo ir con amigos porque no tengo.

¿Qué me hace a mí ser yo? Lo único que hasta ahora me identifica es esta pobreza interior. No sé hacer nada más. Ni sé tocar un instrumento (y no por falta de ganas), ni estudio, ni soy inteligente, ni mucho menos guapo (por los referentes externos, incluso feo, según parece). Por no saber, no sé ni escribir. Si alguien observa estos posts están bien repasados y, a pesar de eso, están plagados de errores y con una tremenda pobreza de lenguaje. Creo que soy disléxico, porque, si no, no lo entiendo. Así que parece que he llegado a la conclusión que en el terreno del sufrimiento, de la cutrez, de la cobardía no tengo rival. Que soy enfermizo, pero que esa es la única cosa que me hace especial, así que yo me aferro a ello con todas mis fuerzas. Cobarde. Nadie te ha condenada. No ese Dios que nunca reconoces en tus palabras pero al que obviamente te diriges. Cobarde, amas la condena que tú mismo te has proporcionado. Sabes que nadie está dispuesto a llegar al punto donde tú estas, nadie con tu inteligencia e intereses lo haría nunca. Nadie. Así que tú ahora eres el rey del infierno. Te pueden despreciar un millon, pero crees que quien haga el millón uno se fijara en tu submundo, que lo encontrará interesante… Y te preguntará “¿Pero tú qué haces aquí? Wooow” y caerá en tu trampa. Eres un gilipollas. No eres una mierda porque no tengas virtudes, eres una mierda porque realmente te gusta serlo. Soy mi peor enemigo. Algo, alguien ha de morir. Tengo que amputar una parte de mí.

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ALGUIEN HA DE MORIR

Ha de morir aquel que eternamente lamenta de sus errores, aquel que huye de su deber, aquel que huye de sí mismo. Ha de morir aquel pesimista en soledad que es incapaz de mover un dedo por objetivo alguno. Ha de morir aquel que declina darse a sí mismo los alimentos del alma como la lectura, la música propia, el cine, aprender idiomas, salir, pasear. Has de morir. Escucha. Has de morir. Ha de morir aquel que se encadena a un cuerpo desesperanzador por intentar tapar sus carencias con comida. Ha de morir aquel que en sus ratos vacíos no se decide por hacer el esfuerzo de enfrentarse a sus deberes sino que espera eternamente quien le saque del agujero. Ha de morir el que se carcome con sus palabras, el que planetariamente da infinitas vueltas alrededor de un Sol que hace rato se apagó. Ha de morir el triste, el suicida, el renegador. Ha de morir el indeciso, el que espera que alguien pulse el interruptor de su movimiento. Ha de morir aquel que empuja a aquellos hábitos que huelen a pasado funesto. Ha de morir el fatalista, el que da por perdida la carrera antes de plantearse siquiera correrla. Ha de morir el que se niega a sí mismo, el que mata su alma. Han de morir los gusanos del corazón.

Has de morir o me matarás tú a mí. Toma, coge tú mismo el revólver y haz el único acto de valentía que te corresponde. Y si por cualquier motivo lograses sobrevivir, has de saber que nunca más dejaré que vuelvas a tomar el timón de este humilde velero.

No quiero ser oveja en el centro del rebaño pero tampoco quiero ser un completo marginado. Yo siempre cerca de la frontera… Tú no volverás a llevarme al precipicio.




Sábado - Otra vez

3 05 2008

Los ojos me duelen. Tengo sueño. No he hecho nada en tres días… Eso es lo único que es verdad. Lo restante será una patraña inventada por mí para creer que soy lo que no soy o que puedo hacer lo que en realidad no puedo.

Aquí viene:

Si viviese infinito, dejaría pasar una vida infinita. Si viviese dos días, perdería esos dos días. No importa. Pase lo que pase yo soy una constante. Si el mundo desapareciese, si de repente no hubiese nadie en las calles, yo seguiría sentado en mi silla, mirando hipnotizado una pantalla LCD. Ahora no soy más que un zombie. Alguien que murió hace años pero que aun camina entre los vivos. No te engañes. No me engaño. Hacer algo es hacer algo más de lo que estás completamente obligado a hacer. Yo, entonces, no hago nada. Y quien no hace nada, no es nada. No se es lo que se dice, escribe o incluso piensa. Todo eso puede ser una burda mentira, aire, vacío. Sólo se es lo que se hace. Esas son las ideas verdaderas, esas son las que existen, las que tienen entidad física. Recuerda bien: No se es lo que se piensa, dice o escribe, se es lo que se hace.

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LA PALABRA ES UN TRAJE

Una cara triste puede ser convertida en alegre con un poco de maquillaje. Un cabello negro se puede convertir en rubio con un poco de tinte. Un cuerpo muy curvado puede ser rectificado con un vestido adecuado. Pero tras ese falso rostro alegre se esconde una gran pena que acaba condensando en una lágrima. Lágrima que corre el rimel y desemboca en un caos que arruga el fino vestido. Y de repente, aquel que había sido atraído por cantos de sirena descubre que ha caído en una trampa o, al menos, que tras aquel disfraz había otra persona, otro cuerpo, otros ojos, otro rostro. Engañamos, embaucamos intentando aparentar tener un cuerpo que no es nuestro.

De la misma forma actuan las palabras. Son vestidos, disfraces del pensamiento. Un pensamiento grosero puede ser edulcorado en un eufemismo. Un deseo inconfesable disimulado en un apetitoso verso. Un reo puede alabar a la libertad, un egoísta hablar de fraternidad. Un pensamiento tosco puede ser disfrazado con una palabra altisonante, un discurso firme. Un pensamiento puro puede ser degradado con un vulgarismo, una voz disonante o una pronunciación imposible.

Pero hay un espacio donde sólo las verdades pueden vivir. No en las palabras. Las palabras no son nada. En el mundo tangible, el solidario es solidario, el inteligente es inteligente, el valiente es valiente y el liberto es libre. No hay que escuchar los cantos de sirena, sólo hay que observar. La realidad delata al encantador de serpientes.

Hay una gran diferencia entre el impostor del cuerpo y el del verbo. El primero juega con algo que no deja der ser mutable, cambiante y así perfilar una pestaña no es más que un juego. El segundo engaña con lo más hondo e íntimo de sí mismo, su alma, la raíz más profunda, lo más indeleble de nosotros. Palabras bellas lanzadas por mentes certeras es la nota que culmina toda una canción. Palabras finas lanzadas por mentes toscas son cuchillos afilados que intentan condenarnos, embaucarnos. No hay mejor juez que la propia realidad. El movimiento se demuestra andando.

02.30

Las palabras vuelan, los hechos quedan. Los escritos desaparecen, los sinónimos endurecen. Las canciones se rayan, los gustos se trabajan. Las películas se devuelven, los fotogramas te enmudecen. Los sueños se apagan, las cimas se alcanzan. Las fotos se pierden, los momentos permanecen.

Una canción, un disco, una fecha, un nombre, un físico, la historia concreta de un libro, una foto, un escrito, un dibujo… Todos construímos nuestra personalidad alrededor de objetos, de cosas que podemos tocar, enumerar, recitar… Sin embargo, la mayoría de ellas las acabaremos perdiendo. De aquí a un año, o diez, es posible que este blog no exista, que no recuerde la inmensa mayoría de las películas que he visto, que haya perdido la música que descargué, que no sepa lo que escribí, que olvide las historias que leí, las lecciones que estudié para aprobar, que mi bicicleta se rompa u oxide, que no tenga contacto con la mayoría de personas que conocí e incluso con aquellos que alguna vez llamé amigos.

Todo, o casi todo, lo que yo digo que me define, habrá desaparecido en unos años. ¿Seguiré siendo “yo”, entonces? ¿Qué me definirá?

No todo se pierde. Unas pocas cosas, unas muy pocas sí que perduran. Quizás son las que, por estar nosotros tan acostumbrados a ellas, están tan enraizadas que ni las percibimos. Dentro de diez o veinte años ahí seguirán con nosotros. Una costumbre estúpida, o el hábito que nos cambió, una habilidad absurda u otra por la que nos esforzamos. Cosas que aunque el tiempo parezca alguna vez enterrarlas, en cuanto escarbamos un poquito vuelven a salir a la superfície. Una personalidad latente que siempre nos acompaña. Sólo esa que está en lo más profundo de nosotros es la que sobrevive a todo. Pero, precisamente por estar tan escondida, es la que más trabajo requiere para ser esculpida. A ese puñado de cosas que está en nuestras entrañas les da igual el título de la última novela que leímos, la cantante del disco más reciente o la trama de esa película de estreno. También le da igual esas pequeñas notícias que un día leemos en un periódico, o una revista. No le importan las personas que hemos conocido en un mes, o el monumento o ciudad que un día visitamos. A este núcleo duro que nos representa le importa algo que trasciende a todo eso. No es la película que hemos visto sino el tipo de películas que hemos estado viendo, y como las hemos visto, que hacíamos cuando las veíamos, y qué después. No el libro que hemos leído sino cuanto, como y qué tipo de cosas hemos leído. No que música escuchamos sino lo que hacíamos cuando la escuchábamos, como nos afectaba a nuestro ánimo y como reconducíamos esas nuevas emociones. No el cuerpo, nombre o conversación de una persona concreta, sino como nos hemos relacionado con los demás, lo que siempre hemos tendido a dar y lo que hemos acostumbrado a recibir. No es qué cosas escribimos o qué pensamos, es nuestro facilidad para expresar emociones o para pensar. No son los países que hemos visitado o monumentos que hemos visto, sino lo que significó viajar para nosotros, lo que buscamos en cada lugar nuevo, lo que esperamos encontrar y lo que siempre nos soprende. No es lo que un día hice bien o mal, sino lo que día tras día he estado moldeando, perfeccionando.

En definitiva, hay algo que nos define. Algo por encima de los hechos concretos, algo que los exprime y obtiene su esencia. Algo que, en una larga línea del tiempo, deja una única marca en ese alma nuestra escondida en lo más profundo.

Así que, hijo mío, no te preocupes por las cosas que almacenas. Quieras o no acabarán desapareciendo igualmente. Preocúpate más de que haces tú mientras las vas almacenando. Una parte de todo eso, buena o mala, es la que realmente quedará para siempre.

En otras palabras: Si eres una mierda, no dejarás de serlo a menos que te esfuerces mucho. No importa lo que hagas un día. Pero es casi imprescindible que ese día lo hagas. No te define un error como tampoco una victorial, lo hace lo que hay antes y después de eso.




Viernes - Ay…

2 05 2008

Hoy no ha pasado nada bueno ni malo. Neutro. Símplemente me llama la atención que el perfil que puse siga pareciendo interesante. Aunque algunas veces me equivoco… Este es mi comentario.

Pues a duras penas sé manejarlo pero es ese instrumento asociado a los que se pierden en la inmensidad, a los que buscan caminos, un norte hacia donde dirigirse. Y si le pones una “o” pasa a ser también el de un mago, algo de lo que yo soy un poquito . Y sí, también me gusta la madre naturaleza . Pero tu perfil sí que es verdaderamente enigmático. De hecho, diría que el que más de todos los que he encontrado. ¿Un número aleatorio como nick? En ese caso, sería un seudónimo bastante insólito… Algo falla. NO somos sólo un número. Literalmente, cada uno somos como un pequeño cosmos (y no lo digo por decir). Desde nuestra construcción, nuestro cerebro debe de ser una de las cosas más enigmáticas y complejas de este universo. Hasta nuestra relación con el exterior. Una sola persona puede cambiar el mundo. Y si no el mundo entero, definitivamente sí que afecta a su entorno más inmediato. Quizás sí para un economista seamos un simple número, pero incluso cada número es especial. El tuyo sé que no es totalmente aleatorio, aunque quizás no tengas una explicación racional para él. Quizás es que símplemente te atrajo esta cifra, ¿no? Porque la composición de 00—11 y –454– tiene como una especie de belleza intrínseca, no te parece?Lo que me resulta más extraño de todo esto es que una estudiante de periodismo vea belleza en los números y además se ponga como foto de perfil una neurona. ¿Por qué? ¿Qué es lo que te empujó a estudiar periodismo? Un saludo

Y esta es la respuesta:

literalmente…”me has dejado sin palabras…”XD tienes razón en que no somos un simple número, aunque para mi sea más facil pensarlo así. Y…sólo se te ha escapado un detallito…soy estudiante de “psicologia”, no de “periodismo”… la mente humana me tiene fascinada…es como una droga. XD Todo tan simple y complicado a la vez. Quizás sea mi curiosidad por todo lo que me rodea, la que me empujó a decidirme a estudiar “psicologia” (no periodismo) Y referente a la naturaleza…me encanta escuchar el silencio rodeada de montañas, es un lujazo poder disfrutar de ello; quizás sea porque toda mi vida he gozado de este privilegio. Y el cielo, las estrellas…da miedo pensar que eres una cosa tan minúscula cuando las vés brillar, pero es genial mirarlas cada noche, es indescriptible. Apali, siempre acabo con mi filosofia hablando de estos temas…

Anda que confundir una carrea con otra, manda narices…