Jueves - El rumor de la brisa
8 05 2008Una extraño silencio me ha acompañado durante la última parte de esta tarde. Ha sido una tristeza que ha emergido de repente, una seriedad inesperada. Se me nota. Sé que se me nota mucho cuando hablo o escribo. Resulta desagradable. Un estado de incontinencia mental en el que se dice cualquier cosa que se pase por la cabeza, sin que importen sus efectos. Y cuando no, no se dice nada. Símplemente, se pierde el control sobre el buen uso de las palabras.
Algo pasó hoy. Me he dado cuenta de que tengo un defecto, o una debilidad. Sospechaba de ella, pero no la había reconocido. No puedo realizar dos tareas simultaniamentes.
Soy un inútil cuando pensamientos de origen distinto se mezclan en mi mente. Se produce un estado de indeterminación que me impide caminar hacia una dirección concreta. La forma de evitar esto es tratar cada asunto de forma independentie, compartimentos estancos donde las fronteras estén bien diferenciadas. Lo paradójico de esto es que el amante de la fusión, yo, es incapaz de trabajar mezclando cosas. El camino hacia el ideal nace en el reconocimiento de lo imperfecto.
Hoy estuve estudiando de una forma normal… Unas horas… Fue una sensación agradable.

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